Este club está diseñado para introducir a los niños en el arte del bordado, una labor que, además de desarrollar la motricidad fina, fomenta la atención, la paciencia y el gusto por la belleza. A través de puntadas cuidadosamente enseñadas, los participantes crearán un lienzo que servirá como base para futuros proyectos decorativos en ropa y accesorios.
Charlotte Mason, en su visión de una educación viva e integral, rescató el valor formativo de los trabajos manuales. Para ella, estas labores no son simples pasatiempos, sino oportunidades para cultivar hábitos y carácter. Por eso, estableció principios claros para su práctica:
ÚTIL: “Que no se ocupen en hacer futilidades como trabajos con guisantes y palos, tiritas de papel, y cosas similares.”
PRECISO: “Que se les enseñe lenta y cuidadosamente lo que deben hacer.”
EXCELENTE: “Que no se permita el trabajo descuidado.”
PERTINENTE: “Y que, por lo tanto, el trabajo de los niños se mantenga dentro del alcance de sus capacidades.”
El bordado, con su belleza y exigencia, reúne todas estas cualidades. En este club, el niño no solo aprenderá una técnica, sino que se encontrará con una forma de expresión delicada, significativa y profundamente formadora.
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